Berrinches en la infancia: ¿Qué hacer antes, durante y después?
- Alida Aguilera
- 18 may
- 3 min de lectura
Los berrinches pueden molestarnos, preocuparnos y en ocasiones sentir que nos rebasan. Sin embargo, algo importante que necesitamos comprender es que los berrinches no son manipulación; en realidad, son desbordes emocionales.
Las infancias no hacen berrinche porque quieran “ganar”, sino porque en ese momento no pueden regular lo que sienten.
Entender esto cambia completamente la manera de acompañar. Deja de verse solo como un problema de conducta y se convierte en una oportunidad para ayudarles a desarrollar regulación emocional.
¿Qué puedo hacer antes del berrinche?
Prevenir sin controlar todo
No se trata de evitar un berrinche por completo, sino de reducir su intensidad y frecuencia.
Las infancias necesitan estructura, anticipación y seguridad. Algo tan sencillo como avisar sobre cambios de actividades con tiempo (“en 5 minutos guardamos”), mantener rutinas y nombrar lo que sienten les ayuda a comprender mejor lo que ocurre.
También es importante observar qué suele detonar el desborde emocional:
Hambre.
Cansancio.
Cambios bruscos.
Frustración.
Límites nuevos o difíciles.
Cuando casa y escuela responden de forma parecida, los berrinches suelen disminuir.
¿Qué puedo hacer durante el berrinche?
Sostener sin engancharse
Aquí quien acompaña regula primero.
Mantener la calma no significa ignorar, sino contener. El mensaje es:
“Estoy aquí, aunque estés así”.
En medio del berrinche no es momento de sermones, regaños o explicaciones largas. Lo más importante es sostener el límite sin discutir.
Si grita o llora intensamente
Necesita más presencia que palabras.
Algunas frases que ayudan:
“Estoy aquí contigo”.
“Sé que estás muy enojado”.
“No te gustó lo que pasó”.
Si quiere algo que no se le dará
Es importante mantener el límite sin ceder desde el berrinche.
Frases útiles:
“Entiendo que lo quieres, pero eso no va a cambiar”.
“Puedes enojarte y yo voy a acompañarte”.
Si golpea, muerde o avienta cosas
Se protege sin responder con agresión.
Frases que ayudan:
“No te voy a dejar lastimar”.
“Voy a ayudarte a detenerte”.
Si se tira al piso
Acompañar no significa obligar inmediatamente a levantarse.
Puede ayudar decir:
“Cuando estés listo, te ayudo”.
“Voy a estar aquí”.
Muchas veces necesitan menos explicación y más regulación.
¿Qué hacer cuando el berrinche escala?
Contener el cuerpo
En algunos casos, la intensidad emocional puede llevar a que contenga la respiración, se tense o incluso parezca desmayarse. Aunque suele ser impactante, generalmente es una respuesta involuntaria del sistema nervioso y dura pocos segundos.
En estos momentos es importante:
Evitar
Sacudir.
Gritar o entrar en pánico.
Soplar en la cara.
Arrojar agua.
Hacer
Colocar de lado si es necesario.
Observar la respiración.
Esperar a que el episodio pase.
Después, se retoma la calma sin regaños, burlas o etiquetas como “exagerado”.
Si estos episodios son frecuentes o hay pérdida de conciencia prolongada, es importante buscar valoración médica.
¿Qué puedo hacer después del berrinche?
Aquí ocurre el aprendizaje
El berrinche no se corrige en el pico emocional; se trabaja después, cuando hay calma.
Cuando llega la regulación emocional, se puede hablar sobre lo ocurrido:
“Te enojaste mucho porque querías seguir jugando”.
“La próxima vez puedo ayudarte antes de que te sientas así”.
Poco a poco se enseñan alternativas:
Pedir ayuda.
Usar palabras.
Hacer pausas.
Respirar.
Buscar contención.
No se trata de dejar de sentir, sino de aprender qué hacer con lo que se siente.
Acompañar también es educar
Acompañar berrinches no siempre es sencillo. Requiere paciencia, consistencia y regulación emocional de quienes rodean a la infancia.
Pero es justo ahí donde aprenden que sus emociones no tienen que vivirse en soledad y que existe alguien capaz de sostenerles mientras desarrollan sus propias herramientas emocionales.
Porque más que buscar infancias “bien portadas”, necesitamos personas adultas que sepan acompañar lo que sienten.



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